Presbicia e hipermetropía: Te explicamos las diferencias.

¿Por qué confundimos la presbicia con la hipermetropía?

La hipermetropía es una enfermedad visual que se presenta cuando la luz que penetra en el ojo no refleja las imágenes de forma nítida en la retina, sino que, por el contrario, lo hace mucho más allá de ésta. Para entenderlo mejor, recordemos que el globo ocular funciona de forma similar a como lo hace una cámara de fotos.

A veces puede suceder que el propio ojo, gracias a la acomodación natural, sea capaz de suplir esta deficiencia y la visión del paciente no resulte afectada.

Por ejemplo, esto es lo que sucede con la mayoría de recién nacidos, que presentan un cuadro de hipermetropía de hasta 2.50 dioptrías. Sin embargo, con el paso del tiempo esta deficiencia desaparece de forma natural.

No es así en los casos más graves, cuando la hipermetropía se mantiene debido a que la acomodación natural del cristalino es demasiado forzosa y persisten los problemas para enfocar los objetos que tenemos cerca. En dichos casos es necesario corregirla con un tratamiento, generalmente el uso de gafas o lentillas.

Algo similar ocurre con la presbicia. En ella, los músculos y los ligamientos que rodean al cristalino se esfuerzan excesivamente al cambiar de la visión lejana a la visión cercana, generando de este modo una percepción borrosa.

Sin embargo, la gran diferencia es que la causa principal de la presbicia es el paso del tiempo, es decir, el proceso de envejecimiento de los órganos de la zona ocular, lo cual explica, en cierta medida, que quienes más la sufren sean pacientes de más de 45 años.

La hipermetropía, en cambio, tiene por lo general causas genéticas y puede afectar a cualquier persona (incluidos, como ya dijimos, a los recién nacidos). Cuando el cuadro es demasiado grave, puede ser la causa principal de otras anomalías visuales, como por ejemplo el estrabismo o el ojo vago.

 

¿El tratamiento de la presbicia y la hipermetropía es el mismo?

Valga decir que no existe ningún tratamiento o producto que prevenga la presbicia y la hipermetropía. Aún así, existen distintos tratamientos a los que podemos acogernos si tenemos el diagnóstico de cualquiera de estas dos enfermedades.

De hecho, como la lesión está localizada en la misma zona, los procedimientos suelen ser los mismos, aunque varían en función de las características de cada paciente. Los más conocidos son la cirugía láser o de visión combinada y la implantación de una lente intraocular que reemplace al cristalino.